Ayer nuestros queridos amigos y vecinos, la familia Quiros-Oliver, nos ofrecieron una de sus magnificas comidas, para decirnos, no adios, sino un hasta pronto, pero es que tanto Antonia María, como Pere y sus hijos, Jordi y Gabriel, no son tan solo vecinos, son amigos, amigos de los que se tienen pocos, hemos compartido risas muchas, lagrimas, perdidas familiares dolorosas, y siempre juntos, tan solo hace ocho años que os conocemos, pero han sido mejores y más intensos que 80. Con quien hablaré en la pared que nos separa, con quien por telefono en las noches de invierno, porque nos vemos menos por el jardín, espero que nuestra amistad siga viva y que nos sigamos queriendo y sintiendonos parte de nuestra y vuestra familia.
Um gran abrazo, a las mejores personas que hemos conocido en mucho tiempo. Os queremos.
Xisca y familia.
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